Por Daniel Rosas

Durante décadas, en México circuló una idea que parecía verdad absoluta: cuando una pareja se divorcia, los hijos automáticamente se quedan con la mamá.

La frase se repetía en familias, juzgados y hasta entre abogados. Como si fuera una regla escrita en piedra.

Pero jurídicamente, las cosas han cambiado.

Hoy, la guarda y custodia ya no se decide únicamente por el hecho de ser mujer u hombre. Los tribunales están obligados a analizar qué es lo mejor para el menor, no qué tradición pesa más.

Y eso modifica por completo la discusión.

¿QUÉ ES LA GUARDA Y CUSTODIA?

La guarda y custodia es la responsabilidad diaria sobre el cuidado de los hijos menores de edad.

Implica quién vive con ellos, quién supervisa su rutina, alimentación, escuela, salud y estabilidad emocional.

No significa “propiedad” sobre los hijos.
Tampoco significa que el otro padre desaparezca automáticamente de sus vidas.

En la mayoría de los casos también existe un régimen de convivencias para garantizar contacto con ambos padres.

ANTES SÍ EXISTÍA UNA PREFERENCIA HACIA LA MADRE

Durante muchos años, diversos criterios judiciales favorecieron que los niños pequeños permanecieran con la madre, especialmente cuando eran menores de cierta edad.

La lógica era considerar que existía un vínculo de cuidado más cercano durante la infancia temprana.

Sin embargo, la evolución de los derechos humanos y los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación cambiaron el enfoque.

Actualmente, otorgar automáticamente la custodia solo por ser mujer podría considerarse discriminatorio.

Porque la ley debe evaluar capacidades reales de crianza, no estereotipos.

LO QUE HOY ANALIZA UN JUEZ

En un juicio familiar, el juez estudia diversos elementos:

  • Estabilidad emocional del menor.
  • Condiciones de vivienda.
  • Disponibilidad de tiempo para cuidarlo.
  • Relación afectiva con cada padre.
  • Antecedentes de violencia familiar.
  • Entorno escolar y social.
  • Capacidad de garantizar bienestar físico y emocional.
  • Opinión del menor, dependiendo de su edad y madurez.

El criterio principal es el llamado “interés superior de la niñez”, reconocido en la Constitución y tratados internacionales.

Es decir: la decisión debe proteger al menor, no premiar ni castigar a los adultos.

¿ENTONCES EL PAPÁ PUEDE OBTENER LA CUSTODIA?

Sí.

Un padre puede obtener guarda y custodia total o compartida si demuestra que cuenta con condiciones adecuadas para el cuidado del menor.

Incluso existen casos donde los tribunales consideran que el entorno paterno ofrece mayor estabilidad emocional o seguridad.

Eso no significa desplazar automáticamente a la madre. Cada asunto se analiza individualmente.

Y ahí aparece algo importante: muchos padres hoy participan activamente en la crianza, educación y cuidado diario de sus hijos. Los tribunales empiezan a reflejar esa nueva realidad social.

LA CUSTODIA COMPARTIDA CRECE EN MÉXICO

Cada vez son más frecuentes los esquemas de custodia compartida.

En estos casos, ambos padres mantienen responsabilidades activas en la vida de los hijos, compartiendo tiempos y decisiones importantes.

La intención es evitar que uno de los padres desaparezca emocionalmente de la vida del menor tras el divorcio.

Aunque en la práctica no siempre funciona fácilmente.

Cuando existe resentimiento profundo entre los adultos, la convivencia puede convertirse en un campo de batalla emocional.

Y quienes más resienten ese desgaste suelen ser los hijos.

LOS HIJOS NO SON “BOTÍN” DE DIVORCIO

Uno de los problemas más delicados en procesos familiares ocurre cuando alguno de los padres intenta utilizar al menor para lastimar al otro.

A veces aparecen frases como:
“Si te vas con tu papá me voy a quedar sola.”
“Tu mamá nos abandonó.”
“Tu papá no quiere darte dinero.”

Ese tipo de manipulación puede afectar emocionalmente a los menores y también influir negativamente en un juicio de custodia.

Porque el objetivo legal no es alimentar venganzas sentimentales.

Es proteger a los hijos.

EL ERROR MÁS COMÚN

Mucha gente todavía cree que:
“Mamá gana automáticamente.”

No es exacto.

En la práctica, muchas custodias siguen quedando con la madre porque frecuentemente ella ha sido quien ejercía el cuidado principal antes de la separación. Pero eso no significa que exista un derecho automático e incuestionable.

Hoy los jueces deben justificar sus decisiones con pruebas, evaluaciones y análisis del bienestar infantil.

Al final, un divorcio termina la relación de pareja.
Pero no debería destruir la responsabilidad de ser padres.

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Recuerda: Los temas presentados aquí no representan un consejo legal particular, son informativos.

Cada caso es único. Lo mejor es una asesoría legal de un abogado para un caso específico.

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