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La revolución del hombre aislado

(Del libro del autor: El Poder en la era de Internet)

Otra de las innovaciones que auguran  los tiempos venideros es la revolución del hombre aislado. Hoy una persona puede participar desde su casa y con un ordenador y un servidor y algunos conocimientos de informática en casi todos los campos de la actividad humana. Hemos visto cómo jóvenes apenas salidos de la adolescencia pusieron en entredicho a los sistemas informáticos más sofisticados del mundo. Por caso Edward Snowden y Julián Assange quienes desde un cibercafé pudieron poner en vilo a los servicios de seguridad como el FBI, la CIA o la Agencia de Seguridad de los EEUU.

O la revelación de la las cuentas secretas en paraísos fiscales tal como se desprende de la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) que llevó a cabo la investigación de lo que se denomina Swissleaks. El exempleado del banco, Hervé Falciani se hizo de una serie de datos de todos los clientes del HSBC y los dio al fisco francés. La sospecha es que varios de esos clientes evadieron impuestos. O lavaron dinero sucio.

Andrés Oppenheimer es un periodista y escritor argentino que reside en Estados Unidos. Es el editor para América Latina y columnista de The Miami Herald; analista político de CNN en Español y conductor del programa de televisión Oppenheimer Presenta. Co-Ganador Del Premio Pulitzer En 1987 junto Con el equipo de The Miami Herald que descubrió El Escándalo Iran-Contras. En su apasionante último libro  nos introduce también en el mundo que viene. En su libro entrevista a distintas personalidades que apuestan por la innovación y el conocimiento en el mundo del futuro. En su visita a Silicon Valley entrevista a uno de los directivos de la Singularity University uno de los principales centros de estudios sobre la innovación tecnológica.

Cuando le pregunté cuál es el secreto de Silicon Valley, me dio una respuesta de tres palabras que resultó muy diferente a la que me esperaba: ‘Es la gente. El secreto de Silicon Valley no tiene nada que ver con el gobierno, ni con los incentivos económicos, ni con los parques científicos, ni con nada de eso, que es una perdedera de dinero que no sirve para nada. El secreto es el tipo de gente que se concentra aquí’. En Silicon Valley –me dijo- ocurre una peculiar aglomeración de mentes creativas de todo el mundo, que llegan atraídas por el ambiente de aceptación a la diversidad étnica, cultural y hasta sexual. Nada menos  que el 53% de los residentes de Silicon Valley son extranjeros y muchos de ellos son jóvenes ingenieros y científicos chinos, indios, mexicanos y de todas partes del mundo, que encuentran allí un ambiente propicio para desarrollar sus ideas. [1]

 

Los precursores de la web, de Internet, de Google fueron creadores solitarios o al menos sin una organización ni grandes capitales detrás. Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg (fundador de Facebook), y ahora el portal Alí Babá en  China son ejemplos de la revolución que se viene; las transacciones en sus sitios en línea ascendieron a  248 mil millones de dólares el año pasado, más que los de eBay y Amazon.com combinado.

Las organizaciones de participación ciudadana como Change.org, Abogados sin Fronteras, Courage, Centro para el periodismo de investigación  son un ejemplo a seguir. Cualquier persona puede proponer a sus conciudadanos del mundo una propuesta, o una queja contra el poder público o alguna iniciativa para que sean avaladas desde nuestra computadora o alguna empresa. Estas organizaciones suelen tener un sistema de certificación de firmas que la hace confiable. Pero esto es el inicio. Vendrán más y más formas participativas del ciudadano desde su casa. La institución legal del “amicus curiae” será una de ellas que, a no dudar, se utilizará habitualmente en el futuro. Los “amicus curiae” consisten en presentaciones que pueden realizar terceros ajenos a una disputa judicial –pero con un justificado interés en la resolución final del litigio-, a fin de expresar sus opiniones en torno a la materia, a través de aportes de trascendencia para la sustentación del proceso judicial.  Es una institución clásica cuyos antecedentes remotos pueden encontrarse en el Derecho Romano y que fuera paulatinamente incorporada a la práctica judicial de los países de tradición anglosajona.

[1] Andrés Oppenheimer, ¡Crear o morir!, La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación, Ed. Debate, 2014.