Democracias incompletas

César Cancino es profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Stanford, de la Universidad de Cambridge y del Instituto Universitario Europeo de Florencia. Desarrolló –junto a GuillermoO’Donellel concepto de “calidad de la democracia” concepto que está orientado a registrar, debatir y analizar la afirmación de la democracia en cualquier país midiéndola en el tiempo. Repasa así las diversas conceptualizaciones que confluyen en los cinco criterios para medir una democracia de calidad:

  1. a) gobierno de la ley;
  2. b) transparencia y rendición de cuentas;
  3. c) reciprocidad y capacidad de respuesta de quienesdetentan el poder

en relación a las demandas de la ciudadanía;

  1. d) respeto pleno de los derechos;
  2. e) resolución de problemas de desigualdad y justicia.

Prácticamenteninguna de estas precondiciones para una democracia plena se dan en la mayoría de los gobiernos del mundo. Ha fallado el sistema de representación que los partidos políticos han monopolizado durante muchos años. En todo el mundo está en discusión no sólosu eficiencia para representar los intereses de los ciudadanos, sino también la honestidad y altura de miras de los dirigentes políticos. Juan RodriguezTeruel, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Valencia dice que se advierte en la política española (similar en muchas latitudes) la percepción pública de “que los partidos han fallado, de un tiempo a esta parte, en la selección de nuestras elites políticas, y con ello han erosionado el vínculo representativo entre ciudadanos y representación política”. [1]

La visión de la genterefleja el estado de descomposición de las instituciones políticas, frecuentemente penetradas por casos de corrupción y centradas en la construcción de redes clientelares para mantenerse en el poder.

También Cancino es altamente crítico de las clases dirigentes y sostiene, como lo venimos haciendo reiteradamente en este trabajo, que para la persistencia de la democracia en América Latina es necesario que el ciudadano asuma el control. Afirma que ahora sabemos que sólo depende de nosotros orientar el destino de nuestras comunidades mediante la deliberación pública con los demás. Idea que también comparte el profesor Alberto Castells

Pese a tantos gobiernos autocráticos y autoritarios, Cancino dice que América latina aún conserva a su favor una sociedad civil cada vez más madura, informada, crítica y participativa que contrasta con los anquilosados y obtusos políticos profesionales. Y que la persistencia de la democracia en América latina se juega en el espacio de lo público-político, como la calle, la plaza, la escuela, la fábrica, la ONG, el barrio, el chat, el blog, lugares donde los ciudadanos ratifican su voluntad de ser libres y donde se producen contenidos simbólicos que ponen en vilo al poder instituido.[2]

La gente demanda soluciones de manera distinta. Ahora sabemos que solo depende de nosotros orientar el destino de nuestras comunidades mediante la deliberación pública con los demás. El imperativo individualista de la igualdad ante el derecho tiende a prevalecer sobre la noción de defensa de los intereses colectivos.

[1]Anatomía de un político. Los partidos políticos se desmoronan. eldiario.es, Cuadernos, 2013.

[2]La Nación, Bs. As., 22/9/2008.